• Marianela Camelo

Primero la persona y luego la atleta


Simone Biles en la final de suelo, Marzo 8 del 2017. Por Byarturo.


Simone Biles sorprendió a muchos al anunciar que se retiraba de la prueba de la final de Gimnasia en Equipo. Y aunque en los días anteriores ya nos había mandado mensajes en los que nos daba a entender que esto podía suceder, el mundo tomo un momento para reflexionar en sus palabras, el porque sucedió esto, y porque no es la primera vez.


El tema de la psicología del deporte es algo que ha tomado un poco de fuerza en los últimos años, pero es una realidad que hay todavía un retraso significativo, inclusive en países primer mundistas. Es importante entender que esta rama se especializa y enfoca a las circunstancias y realidades individuales de atletas de alto rendimiento. Lo que ellos viven es algo muy particular y por lo tanto se debe de entender sus realidades.


En un mundo en el que cada vez reciben más presión externa por su rendimiento (sobre todo aquellos que están en la cima) hay un factor que es importante recordar: su valor no radica en sus logros ni en sus éxitos, sino en su persona, en su humanidad. Corren constantemente el riesgo de creer que sin esos éxitos, no valen nada. Y para muchos, aunque lo hayan ganado todo, cuándo llega el momento del retiro (o se empieza a acercar) creen que aquello que les da valor se va de sus manos y entran a un depresión profunda. O inclusive, sucede en el apogeo de sus carreras, como el caso de Phelps.


Hoy Simone pone el ejemplo como lo hicieron antes muchos atletas, más recientemente Naomi Osaka y Marcus Rashford. No olvidemos que siempre, sin excepción, va primero la persona y luego el atleta.