• Marianela Camelo

Un panorámico y una lección sobre la inclusión


Crédito: Twitter @HoustonDash


El impacto de Tigres Femenil cruzó la frontera gracias a su trabajo en las redes sociales. El Dash había estado poniendo mucha atención a sus vecinas del sur y querían empezar una relación dentro y fuera de la cancha con ellas. James Clarkson, estratega del Houston, quién ya había tenido contacto con el equipo de San Nicolás en el pasado, era uno de los que estaba observándolo con detalle. Había visto la mercadotecnia y el compromiso de los fans tanto con su equipo varonil como femenil y el gran poder de un club que le daba seriedad a ambos proyectos. Para él y sus compañeros, esto era algo de suma importancia. Lo que vieron en línea llamó su atención y estaban listos para vivir la experiencia ellos mismos. Era hora de hacer las maletas. Y así fue como empezó una historia que terminó en una renovación de imagen para el equipo americano.


La delegación del Dash aterrizó en Monterrey el 4 de octubre del 2019. Ya tenían listas las actividades previas al partido, una de ellas, asistir a una rueda de prensa en conjunto con Tigres. Camino al estadio, Paloma Alatorre, Coordinadora de Comunicación del Dash, escuchó a Clarkson decirle unas palabras que se le quedaron muy grabadas y que sería un catalizador para su nuevo proyecto: «“¿Ya viste?”, me preguntó James. Ahí estaba un panorámico de Tigres, con una jugadora del equipo femenil y atrás de ella un jugador. James me dijo: “Tenemos que hacer que esto pase en nuestra ciudad”». El panorámico que vieron era el de Mariana Elizondo enfrente de Eduardo Tercero. En ese momento una nueva meta se había establecido: lograr eso lo más pronto posible y tener ese estándar. Dos equipos, un solo escudo. Igualdad. Un mismo espacio. Algo que era fundamental desde el nacimiento de Tigres Femenil.


Foto: Paloma Alatorre


Esos panorámicos eran solo una parte de la gran planificación y conceptualización que la institución felina tuvo desde el primer día. En la primera campaña que hicieron, buscaron dar el mismo espacio tanto a hombres como mujeres. Para Carlos Valenzuela, Director de Comercial y Mercadotecnia de Tigres, éste era el único camino por seguir para consolidar el proyecto. «Desde que Tigres Femenil nació, el planteamiento de la institución fue darle la mayor seriedad, trabajar con profesionalismo y otorgando los mismos espacios que tenía el equipo varonil, porque en este equipo creemos en la equidad».


La imagen de Mariana y Eduardo en ese panorámico seguía en la mente de Paloma. El mensaje que habían recibido se reafirmó a la hora de llegar a la rueda de prensa, al encontrarse con un equipo que los recibía con los brazos abiertos. Recuerda el momento en que Katty Martínez y Liliana Mercado le dieron la bienvenida a ella, Kealia Ohai y a Sofía Huerta, de beso en la mejilla, como es tradicional en México. Las jugadoras se sorprendieron al ver el increíble recibimiento. Empezaban a vivir la experiencia de la cultura mexicana, una que es calurosa y que vive una hermandad con todas aquellas que comparten la misma pasión. Y, por supuesto, la cultura de un club que les abrió las puertas para establecer una relación en igualdad.


Antes del partido ya se habían vivido muchas emociones, pero faltaba el plato fuerte. Había llegado el día tan esperado tanto para los clubes como para las aficiones. Las jugadoras del Dash quedaron enamoradas del ambiente en el Universitario, Jamia Fields una de ellas. La delantera estaba lista para enfrentarse a un nuevo estilo de fútbol, algo diferente a lo que se enfrentaba semana tras semana en la NWSL, pero su emoción subió de nivel al encontrarse con un ambiente espectacular. «El estadio era tan increíble. No esperaba tantos aficionados, pero la energía en ese estadio era estimulante». En los túneles y en el vestuario, sentían el vibrar de un volcán que se preparaba para estallar. Estaban viendo como vive el fútbol la afición más pasional del país. La experiencia fue mejor de lo que imaginaban.

Mientras las jugadoras jugaban y aprendían en la cancha, los empleados del club seguían viendo el impacto de las múltiples campañas de los auriazules. Un estadio con aficionados coreando los nombres de sus jugadoras, dejando el alma en apoyo al equipo por representar a los colores de sus amores. «Fue algo lindo y emocionante ver que mucha de la afición que venía a ver al equipo varonil se quedó a ver el partido. No importaba si eran hombres o mujeres jugando en la cancha, los aficionados venían a ver fútbol». Paloma quería lo mismo para el Dash. Tenían a dos grandes equipos y quería que la afición apoyara con la misma ilusión a ambos.


En su regreso a Houston, Alatorre y sus colegas pusieron manos a la obra para seguir trabajando en impulsar a su equipo femenil. Ya tenían su libreta llena de notas de cómo podían utilizar lo aprendido para poner a sus equipos en el mismo espacio, como lo habían hecho los universitarios. Paloma quería compartir con su gente lo que vio del posicionamiento del conjunto mexicano y se propuso como meta incorporar esa mentalidad, ya que su club lo veía como algo realmente necesario. «Fue una gran parte del cambio de marca que para nosotros fue histórico. Todo de nuestro cambio de marca fue junto, y realmente fue un cambio de cultura en el que siempre seremos un club».


Era de suma importancia mantener la comunicación con Tigres para seguir trabajando juntos y para entender todo desde la base hasta la construcción. Karla Garza, Gerente de Mercadotecnia, y todo su equipo, dejaron las puertas abiertas para seguir la conversación. Decidieron intercambiar ideas y prácticas estratégicas. Unas semanas después, el Dash le hizo saber a Tigres sobre su rebranding y cómo se habían inspirado en su trabajo. «Nos comunicaron que participamos en un pedacito con inspiración; nos sentimos muy felices, honrados y comprometidos». Hoy, los nuevos panorámicos del Houston Dash se ven por toda la ciudad, y con orgullo manda el mismo mensaje que las inspiró: que en su institución hay un espacio para todos.


Foto: Paloma Alatorre


Además de aprender e intentar mejorar después de su experiencia en Monterrey; Paloma cree que se ha abierto una página en la que se puede escribir la historia de una rivalidad amistosa entre ambas ligas, una rivalidad que se ha visto por años entre los dos países, y una de las más fuertes de la región. Ahora que su nueva visión se hizo realidad con su nueva campaña, el siguiente paso es enfrentarse a otros equipos para seguir aprendiendo, disfrutando y celebrando hasta cumplir ese nuevo sueño. James, por su parte, está listo para regresar. «Ya hemos hablado con otros clubes en diferentes ciudades sobre otros juegos. Esperemos que el COVID esté bajo control en 2021 y empezar a jugar más de estos partidos con los aficionados en el estadio».


Sí, el Dash aprendió muchas lecciones en ese viaje. ¿Pero qué sigue para ellas? Ahora es su turno de darle una lección a su propia liga. Demostraron que voltear a ver a la Liga MX Femenil trajo muchos beneficios, ya que es una competencia que está haciendo las cosas con la igualdad como una de sus metas. México es un país en donde se han abierto las puertas a todo aquel que quiera ser parte de la comunidad y que ha abrazado al fútbol femenil. Solo basta volver a ver esos panorámicos en las calles de Monterrey para reafirmarlo.


Houston aprendió de Tigres. Ahora toca que el resto de la NWSL aprenda de ellas.


Para más contenidos, sígueme en Twitter, Instagram y Facebook